La maldición del Edificio Dakota

Deja un comentario

29 mayo, 2013 por Benjamín Pelaz

En 1880, y durante los siguientes cuatro años, el número 1 de la calle 72 de Nueva York vio crecer a uno de los edificios más emblemáticos y oscuros de la ciudad. Bautizado con el nombre de Edificio Dakota (cerca de la frontera con Canadá) por su lejanía respecto al centro de la ciudad –no llegaba la electricidad- fue construido por el arquitecto Henry Hardenberg.

Pero el edifico no es famoso ni por su belleza, su antigua o sus altos precios, sino por la leyenda negra e historias tenebrosas que lo rodean. La historia comienza incluso antes de que los planos se hubieran diseñado. En la época del colonialismo británico se cuenta que el lugar en el que se edificó había servido de centro de operaciones para una secta de adoradores del Diablo.

En los primeros años del siglo XX comenzó a vivir entre sus paredes el mago Aleister Crowley. Lejos de ser un prestidigitador habitual, Crowley se dedicaba a la magia negra y fue considerado –posteriormente- uno de los hombres más perversos del mundo. No muy lejos del piso del mago vivía también el actor Boris Karloff, quién participaba en sesiones de espiritismo. La historia cuenta que cuando murió se produjeron varios poltergeist y que su cadáver se manifestaba en forma de fantasma.

Por si esto fuera poco, el rodaje de La Semilla del Diablo de Roman Polanski ayudó a acrecentar la fama del Edificio Dakota. Durante el rodaje de la misma se produjeron todo tipo de fenómenos extraños. La cinta fue muy criticada durante su puesta a punto, con manifestaciones a las puertas del Edificio. Uno de esos manifestantes era Charles Manson.

Este hombre, apenas un año después del estreno de la película, cuatro miembros de la secta que él dirigía entraron en la casa de los Polanski y asesinaron a Sharon Tate, mujer del director, y a otras cuatro personas allí presentes. Le seccionó los pechos y dejaron que muriera desangrada. Estaba embarazada de ocho meses.

Una década había pasado desde aquel tenebroso crimen que le costó una condena de cadena perpetua a Manson, cuando se anunciaba la muerte del cantante John Lennon. Tanto él como su esposa Yoko Ono volvían de una grabación cuando un hombre armado con una pistola de 38 milimetros disparó a Lennon provocándole la muerte. En su otra mano, un ejemplar de El Guardián entre el centeno, de J.D. Salinger.

El asesino, Mark David Chapman, se había llevado para casa esa misma mañana un bonito regalo: un autógrafo de John Lennon.

Hace relativamente poco, el Edificio Dakota volvía a ser protagonista pero por un asunto diferente: racismo. La comunidad de propietarios, que aprueba quién puede y quien no puede vivir entre sus paredes, había decidido vetar a Antonio Banderas por el simple hecho de ser “hispano”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: